Jesús Rico Vargas

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“El Secreto de una Oración Efectiva” (Marcos 11:1-33)

In Devocional, Jesucristo, Jesus Rico Vargas on septiembre 29, 2010 at 5:00 am

Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. (Marcos 11:25)

Si leemos con atención todo el capítulo 11 del evangelio de San Marcos, y en especial de los versículos 20 al 26, notaremos el poder y la autoridad con que Jesucristo hacía todas las cosas. Su oración era tan efectiva, que hasta en las cosas más simples (el caso de la higuera) Papá Dios le respaldaba, ¿por qué?

Porque Cristo sabía el secreto: El Perdón. Una oración nacida de un corazón que perdona, es un corazón que ama, y un corazón que ama es la vida de un hombre que ha dispuesto su corazón para hacer la voluntad de Su Dios y Padre Eterno. Que sin pensar si debo o no perdonar, lo hace… ¿Cómo, pues, Papito Dios le negará alguna cosa? En esto radica la verdadera fe. No en creer por creer, sino creer para actuar por fe en lo he aprendido de Su Amor, de Sus Palabras, escritas en la Biblia.

Te invito a que ejercites hoy tu fe, y hagas esa oración de perdón que tanto tu corazón, tu familia, Colombia y el Mundo necesita.

Dios le bendiga,

Jesus Eduardo Rico Vargas

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“Después de la tormenta, viene la calma” (Marcos 6:1-56)

In Devocional, Jesucristo, Jesus Rico Vargas on septiembre 24, 2010 at 5:00 am


Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. (Marcos 6:51)

Ayer por la mañana, llegando de Rionegro (Santander) a Bucaramanga, ciudad en donde actualmente vivo, casi me roban todo lo que llevaba: morral, portátil, celular, dinero, papeles, etc. Pero eso no fue lo que más me impresionó. Dos señores me pidieron dinero para comer, y yo quise ayudarles y les regalé dinero, pero queriendo más me presionaban para que les entregase todo.

En medio del problema solo recordé las palabras de Jesucristo que me decían: “No resistáis al que es malo (…), y al que quiera ponerte en pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa (…), al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses (…)” (Mateo 5:39-42). Palabras que estaban muy fuertes en mi corazón esa mañana.

Y esta fue mi oración, en ese mismo momento: “Señor, tu sabes que estas cosas las necesito para cumplir tu voluntad, vengo de servirte como misionero en Rionegro y necesito de tu ayuda; nada tengo que pueda ayudar a estos hombres; bendícelos.”

¿Saben qué? Cristo estaba conmigo en la barca de mi vida esa mañana, se agradó de mí, por tanto, puso gracia sobre mi vida para hablar con los hombre con amor, puso además personas alrededor que miraban la escena aunque sin hacer nada, y puso temor en los hombres pues hasta el celular me lo devolvieron porque me dijo que era muy feo (sin cámara).

Palabra fiel es esta: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1ª Pedro 5:6-7)

Dios les bendiga,

Jesus Eduardo Rico Vargas

“La actitud de mi corazón” (Marcos 4:1-41)

In Devocional, Jesucristo, Jesus Rico Vargas on septiembre 22, 2010 at 5:00 am

Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. (Marcos 4:8)

Siempre me pregunté, por qué unas personas son más felices que otras. Por ejemplo: ¿por qué existen algunos que teniendo dinero y bienes materiales viven desdichados, pero otros que teniendo solo lo necesario viven mejor? Con todo, y para no hacer las cosas fáciles, están los casos contrarios, que por su escases condician lo que no deben y viven desdichados. ¿En dónde radica la diferencia?

En la Biblia se habla de la parábola del sembrador. En esta parábola, estos son los participantes: El Sembrador, la semilla, y la tierra. En todos los casos, son los mismos participantes, pero solo una cosa es diferente: la tierra. Y son cuatro diferentes: el camino, los pedregales, la llena de espinos y la buena tierra. Lo curioso aquí, fue el descubrir que éstas representan las actitudes del corazón.

  1. ¿Endurezco mi corazón para sumirme en la ingratitud de lo que Dios me da, pues aunque sea poco para mí, es lo suficiente? (Estos son los del camino)
  2. ¿Dejo que mi falta de carácter me lleve a ser presa fácil de amigos “buen intencionados” que con su negativismo destruyen mis sueños? (Estos son los pedregales)
  3. ¿Dejo que la avaricia y los afanes me prohíba disfrutar de la belleza de vivir en plenitud con la familia y con las personas que más amamos? (Estos son los de espinos)
  4. ¿O mejor me dispongo a dar gracias siempre por todo, y me dedico a cuidar lo que Dios me da como bendición: la vida, la familia, al amigo, al vecino, y aún hasta los que tal vez nos hacen daño? (Estos son los de la buena tierra)

Solo una vida tenemos y ésta hay que saberla invertir. ¿Cómo vas a recibir la semilla que Papito Dios tiene para ti hoy?

Dios les bendiga,

Jesus Eduardo Rico Vargas

“El Amor que restaura”

In Devocional, Jesucristo, Jesus Rico Vargas on septiembre 20, 2010 at 1:03 pm

Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico)” – Marcos 2:10

Solamente cuando nos acercamos a Cristo, comprendemos que el amor sin perdón es imposible. Pues el uno se fundamenta en el otro, y viceversa. Mirar a la Cruz cada mañana es ver cuán grande es el amor de Dios,  que aún no mereciendo nada, nos perdona y nos ama. Si hay algo que falta aún en los corazones de muchos es la falta de perdón. Condenamos más de lo que perdonamos, cuando el ministerio de Jesús se basó en el amor y el perdón, que son los ingredientes fundamentales de la sanidad integral de toda persona.

¿Cuál es tu excusa para no perdonar? Ya sé… si piensas que no se lo merecen, mira la cruz, y sabrás que el amor y el perdón no son producto de un sentimiento (como dicen algunos: ¡ah, es que no lo siento de corazón!) No. Sino que el amor y el perdón son una decisión. Decida hoy perdonar, tal vez a tus padres, amigos y colegas de trabajo, que no hayan sido lo que usted haya querido que fueran. Perdone y ame, y sabrá lo hermoso que es sanarse de esa parálisis espiritual y emocional.

Dios les bendiga,

Jesus Rico Vargas